Andalucía, Vox y el fracaso de Somosaguas

Abascal Iglesias

Poco diré aquí sobre Vox, la gran vencedora ayer en las elecciones andaluzas, junto con Ciudadanos. Pasarán unos diás hasta que se sepan por completo los datos concretos respecto al origen  demográfico y geográfico del voto a Vox, así como su origen de clase, y el trasvase de voto que tuvieron de otros partidos. Sobre Vox ya escribí dos artículos en mi web oficial, que recupero aquí, para introducir en el análisis de esta fuerza política neoconservadora.

Seguramente, el análisis sobre Vox deba ampliarse más pronto que tarde. Sobre todo para saber cómo frenar su ascensión. Cosa en la que ya estarán trabajando no solo las fuerzas mal llamadas “antifascistas” a las que ayer apeló Pablo Iglesias II, el Turrión, en definición acertada de Daniel López, ni solo las “constitucionalistas”, a las que ayer apeló una menguada Susana Díaz, víctima indirecta de la gestión presidencial de Pedro Sánchez, aupado a la Moncloa precisamente por Podemos, EH Bildu, ERC, PDCat, PNV y otras fuerzas que, surgidas y aumentados con el régimen de 1978 en tanto que son su cumplimiento, quieren acabar con dicha Constitución de 1978 a la que apelaba Díaz. También se pondrán a trabajar el PP y Ciudadanos. Los primeros, para evitar que Vox se convierta en su Podemos particular, y los segundos, quizás los que mayor ventaja puedan tener frente a Vox, por paradójico que sea, poniéndose de perfil ante ellos. Ciudadanos tiene, ahora, la posibilidad de aparecer como la fuerza moderada que equilibrará a todos los demás, y eso puede hacerles subir muchísimo. Es decir, nunca antes Albert Rivera había tenido la posibilidad de aparecer como el Macrón español como ahora. Independientemente de lo que ocurra en Andalucía, si hay cambio de gobierno o no, Vox es aliado involuntario del crecimiento de Ciudadanos a costa de PP y PSOE. Y Podemos, a su pesar, con la inercia desesperada que están demostrando (obvia, por otra parte), focalizarán todo su discurso contra Vox, intentando meter a Ciudadanos y PP en el mismo saco, del cual solo los de Rivera pueden salir airosos apareciendo como la fuerza política moderada, equilibradora y prudente que contentará a todos. Es decir, Vox y Podemos posibilitan que el europeísmo neoliberal federalizante de Ciudadanos suba, alcance poder y reestructure una Unión Europea moribunda.

Pero esta entrada del blog, que estrena nuevo nombre y nueva dirección (https://paniberismosocialista.wordpress.com), sirve solo para constatar el absoluto fracaso de la lectura de España que se realizó desde la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutensde de Madrid, donde nació Podemos. Lectura basada en el cortoplacismo de la oportunidad política fruto de las consecuencias de la Gran Recesión de 2007, pero sin revisión de las ideas políticas, sociológicas y, sobre todo, filosóficas, de las que partió aquel grupo fundador de Podemos.

El postmodernismo filosófico, gasolina de la izquierda indefinida no solo española, sino internacional (los “baizuo” que llaman, despectivamente, en la República Popular China), unido a fuerzas políticas que ya eran de izquierda indefinida antes (feminismo, trotskysmo, ecologismo, “cristianos de base”, etc.), más su alianza con el neofeudalismo separatista (que conecta con la izquierda indefinida porque esta tiene un proyecto ajeno al Estado de referencia en que nace, como los separatistas, que lo quieren destruir), forjaron una alianza tratando de aprovechar el hueco existente desde la crisis económica de hace once años, pero con un proyecto político y social sin posibilidad ninguna de triunfar. Nunca triunfó en la Facultad, en la que yo también estudié. Lo que allí provocó fue la división total de los estudiantes y los profesores entre sí, momentos constantes de tensión y acoso, medro académico basado en la fidelidad ideológica y personal, y todo… para nada. Bolonia se aplicó, las asociaciones de estudiantes acabaron en el sótano, el “puesto de chuches” también (el Aula Social sigue donde estaba, porque ya no molesta, a pesar de que molestó a muchos durante mucho tiempo), las izquierdas acabaron enfrentadas entre sí de manera visceral, la vida académica se degradó y Contrapoder más la red de profesores La Promotora, gérmen de Podemos, con sus acciones, generaron más estudiantes de derechas y liberales que la acción consciente de la Facultad de Derecho de esta misma Universidad, donde conservadores, liberales y neofascistas siempre fueron hegemónicos.

El gran problema de Pablo Iglesias II, el Turrión, es que es como el Rey Midas pero al revés. Todo lo que toca lo convierte en mierda. Y el gran peligro que ello supone es que, además, él no lo sabe. Es peor que un mono con un cuchillo. Seducido cual Narciso viendo su reflejo en el río, Turrión no es consciente que él siempre fue el auténtico cenizo. Y él es un fenómeno sintomático de una época, y de un quehacer, muy concreto: la generación, vía sistema educativo, de izquierdistas infantiles anticomunistas por parte de un PSOE que, pensando que evolucionarían como ellos, acabarían siendo votantes, simpatizantes o incluso militantes del Partido. Una ingeniería social que comenzó Felipe González, y que a la larga ha demostrado ser un desastre para España. El cenizo Turrión tuvo la oportunidad de conformar una fuerza política patriota y socialista, de “izquierdas”. Pero es incapaz de construir algo así porque, entre otras cosas, ha mamado desde la cuna el odio a España. No se puede trasplantar el peronismo a España si no se ama a España tanto como a la Argentina la amó Perón, para mal y para bien. Y al igual que en Somosaguas, en España entera será imposible construir una izquierda definida nueva mientras el turrionismo no sea barrido del mapa. Solo así será posible plantar cara al europeísmo neoliberal de Ciudadanos, al socialfascismo del PSOE, al neoconservadurismo trumpista de Vox y a la derecha funcionarial del PP.

Nosotros no podemos sino empezar por la construcción teórica para, desde ahí, tener un mapamundi adecuado por el que navegar en el proceloso océano de la vida política. Mapa que variará en función de los accidentes geográficos que hallemos. Pero sin el cual, no es posible hacer nada. Es la tarea más ardua, casi solitaria y dura que se da en los inicios de todo movimiento político, pero ahora es obligada. Las fuerzas conservadoras tienen teóricos más potentes, ahora mismo, que PSOE y Podemos, que están fuera de juego. Sobre Izquierda Unida y el PCE poco se puede comentar. Salvo honrosas excepciones, la mediocridad bañada en arribismo, postmodernismo filosófico de hoz y martillo, y un complejo de inferioridad congénito a muchos grupos integrantes de este “movimiento político y social”, es la norma. Como diría Lenin en el ¿Qué hacer?, hay que acabar con el “periodo cero”, que es el más largo. “Sin teoría revolucionaria, no hay movimiento revolucionario”, también dijo Lenin. El PCE, Izquierda Unida y Podemos jamás han tenido teoría revolucionaria. Y cuando la praxis de la Guerra Civil permitió al PCE acercarse al marxismo-leninismo por parte de teóricos y hombres de acción como Vicente Uribe, los choques con la izquierda anarquista y con la izquierda indefinida de entonces (trotskystas, diversas escisiones socialistas) no pudieron construir una oposición victoriosa a la superioridad militar de los sublevados apoyados por Italia y Alemania. Más adelante, cuando hacia 1970 el PCE asumió las ideas antisoviéticas del Congreso por la Libertad de la Cultura de una España “multinacional” y el federalismo, comenzó a fraguarse la actual situación marginal, absurda y desperfilada del PCE. La diáspora de micropartidos escindidos del PCE, que en mayor o menor grado reprodujeron las ideas equivocadas del Partido en esa década, aún a la contra de aquel, también nos trajo la situación que tenemos ahora. La derrota del PCE en las elecciones de 1982, gérmen de la coalición Izquierda Unida, más la posterior caída de la URSS, sumió al PCE en un pozo sin fondo del que es incapaz de escapar. Postrarse ante el PSOE primero, y ante Podemos después, bajo las cadenas de Izquierda Unida, y la soga al cuello del separatismo, convierten al PCE en un preso maniatado por otros, pero encantado de dicha tortura por la autocomplaciencia que a parte de su dirección y de su militancia les procura.

En El marxismo y la cuestión nacional española (El Viejo Topo, 2017), afirmé que ahora sí se dan las condiciones para construir algo que nunca ha exitistido: un marxismo netamente español. Tras el día de ayer, me reafirmo en esta consideración. Su construcción es imperativa, pues con dicho marxismo sería posible barrer el postmodernismo de la izquierda indefinida de las fuerzas políticas tradicionales, incluso conformando un partido de nuevo cuño, hoy inexistente. Es imperativa, también, para contrarrestar la creciente influencia en el mundo rural y en los barrios obreros de la periferia urbana del neoconservadurismo voxista y de otras fuerzas aún más peligrosas que Vox, que esperan su momento para asomar sus fauces. Siempre lo hemos tenido difícil, desde 1848. Por eso, los logros que hemos conseguido, cuando se han conseguido, han tenido siempre impacto universal. Y sobre dicho impacto se han colocado toneladas de basura y de Leyenda Negra. Nuestro momento es ahora, aunque hay que empezar (hemos empezado ya) por la batalla teórica, sin la cual no puede desarrollarse una praxis acertada. Las elecciones andaluzas deben ser tomadas como una oportunidad para avanzar en esta dirección.


6 comentarios on “Andalucía, Vox y el fracaso de Somosaguas”

  1. Alberto Sánchez dice:

    ¿No crees que ese partido de teoría marxista que dices que no existe podría ser UCE? Sólo pregunto.

  2. Ana dice:

    La tarea es tan ardua como mecesaria. A Iglesias II, el Turrion, desaparecele veo desaparecer por los sumideros de la historia. Surgido VOX, es necesario el antagonista.

  3. Carlos dice:

    El problema de Podemos es que alardea de ser el partido más democrático, pero cuando hay elecciones internas para elegir secretari@ general, hay que elegir el programa completo en un bloque y no articulo por articulo, que seria lo más democrático, de por ejemplo 1000 artículos del programa electoral yo puedo estar de acuerdo con 800 y tengo que tener el perfecto derecho de votar en contra de los otros 200, y así, a lo mejor se hubieran evitado llevar, en su programa electoral un articulo por el derecho de autodeterminación de Cataluña, por que es posible que la gente lo hubiera rechazado, por tanto la receta y la medicina en la izquierda es la democracia.

  4. Ulisex dice:

    Las élites criminales son las que han montado todo este embrollo. Y ahora se pueden ver muy bien los réditos.

    Si (que ya se sabe que es mucho suponer en clave de hipótesis) el 15M fue un levantamiento popular contra el Establo de Derechas del Reino Francobourbónico, entonces había que saberlo canalizar. Y esas élites criminales lo supieron hacer de maravilla.

    En una primera fase midieron el descontento popular creando en plan marketing electoral a PODEMOS. Éstos fueron un@s chic@s muy avispad@s, much@s de ell@s necesitaban una salida profesional, y para ello que mejor que contar con los laboratorios politoIDEOlógicos de Facultades universitarias como Filosofía, Sociología y/o Ciencias Políticas. Algun@s de ell@s ya sabían que LA izquierda estaba muerta, de capa caída, así que pusieron en marcha ideas de transversalidad. Fue tanta la transversalidad que ahí cabía casi todo: desde la Falange Española Auténtica hasta condecorados Generales otanistas o Juezas clasistas y arrogantes.
    Y en la segunda fase vendrán (ya están viniendo) los salvadores auténticos de la Patria. El método sería el mismo que con Podemos. Y en ambos casos las técnicas demoscópicas valdrían para probar la validez del producto.

    Mientras tanto el criminal pornocapitalismo tanatocrático seguirá su irracional curso hasta la deflagración o explosión final como hecatombe globalizada. Por decirlo con Arthur RIMBAUD las revoluciones racionales y lógicas habrán sido las primeras en haber sido eliminadas.


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